REPORTAJE

Portugal: una isla de ensueño llamada Berlenga

29 mayo 2020

Una recomendación para la costa atlántica: La visita a la isla Berlenga es una de las excursiones más bonitas en Portugal.

Dejaos acariciar por la brisa marina del Atlántico. Disfrutad de este paraíso de fauna y naturaleza. Es una de las excursiones más bonitas de Portugal. Vamos a Berlenga!

Empezamos en Peniche

El punto de partida es la pequeña ciudad pesquera de Peniche, que se encuentra en la mitad de la costa atlántica de Portugal. Desde aquí son ocho millas marinas hasta Berlenga. Pero cuidado: los barcos circulan con regularidad sólo de abril hasta octubre. Fuera de este tiempo la afluencia de visitantes es limitada. En la isla pueden estar a la vez un máximo 350 personas. Eso la hace todavía más atractiva.

Si queréis pasar la noche allí, debéis informaros antes. En verano hay, en principio, un camping abierto. Por lo demás es suficiente una excursión de un día para ver la isla. Hay dueños de barcos que ofrecen salidas para ver las cuevas marinas y hacer esnórkel. Son opciones interesantes también.

Como un bombón abollado

Salimos. Atrás dejamos Peniche con su playa y las torres de su puerto. El barco avanza sobre las olas. Delante aparece Berlenga con una forma muy peculiar: una amplia joroba con una brecha central. Imaginad la forma de un bombón abollado en la parte central. En la parte más alta domina el faro.

La escena es escarpada y salvaje. Los acantilados brillan en rojo oscuro. Por los alrededores emergen rocas puntiagudas del agua.

Möwe
Gaviota en medio de un campo de flores en primavera

Concierto de graznidos

La llegada a Berlenga es, a menudo, ensordecedora. Las gaviotas dan conciertos de graznidos por todas partes. Todo el archipiélago es espacio natural protegido.

Berlenga, a pesar de eso, no se ha mantenido alejada de la mano del hombre. Desde el muelle sale una rampa ancha hacia las casas, que en parte son modernas y carentes de estilo, como bloques en medio de la naturaleza. ¿Cómo se puede haber permitido esto? Un misterio. Las casetas de los pescadores armonizan en cambio con el paisaje.

"Los pájaros"

El camino sigue ascendiendo. Ante nosotros se abren praderas de flores blancas. Las rocas están cubiertas de plantas. Bajo el pueblo, resplandece en turquesa el agua de la bahía.

¿Conocéis la película de Hitchcock “Los pájaros”? Exactamente así se siente uno en Berlenga: cientos y miles de veces observado por los pájaros, sobre todo gaviotas. Es una experiencia irrepetible. Para los que sean expertos en la materia: hay gaviotas cáspicas, gaviotas tridáctilas y gaviotas sombrías. También podemos encontrar la pardela cenicienta y el arao común.

Si las gaviotas han tenido crías, debemos tener cuidado y guardar las distancias: podrían atacar. De todas formas siempre se muestran bastante irascibles.

Altos y bajos

El camino llega hasta las zonas más altas de la isla, justo a los 90 metros sobre el nivel del mar. No hay árboles. Alrededor del faro hay una extensión muy grande de terreno. La luz que emite alcanza las 50 millas marinas.

Un sendero de película conduce monte abajo hasta el viejo fuerte. En los días claros se puede ver desde aquí la costa de Peniche.

Por unas escaleras se puede andar a lo largo de los acantilados. A los lados crecen los agaves. Un puente de piedra nos lleva hasta el fuerte que en portugués se llama Forte de São João Baptista. Data del siglo XVI y se extiende hasta el océano. El agua es transparente como el cristal. Aquí, en esta parte profunda de la isla, Berlenga está agujereada. Hay muchas cuevas en los acantilados.

Despedida de Berlenga

“Adeus” Berlenga, “adiós”. El motor del barco ruge. La despedida se hace difícil. Un ambiente de paz se respira en el trayecto por mar. Cuando me doy la vuelta poco antes de llegar a Peniche Berlenga ha desaparecido como absorbida por la niebla, como una isla fantasma engullida por el Atlántico

Vegetation
Vegetación primaveral en Berlenga