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Consejos para no meter la pata en Japón - parte 1

Japón es uno de los países más hermosos del mundo, pero también uno de los más extraños. Al menos desde la perspectiva de los extranjeros. Al viajar, es importante adaptarse a la gente y a sus costumbres, y estar preparado para sorpresas. Para no meter la pata y moverte como un japonés, hemos recopilado los mejores consejos.

A continuación, la parte 1 con los consejos del 1 al 6.

1.- Quitarse los zapatos

Los japoneses podrían considerarse «maestros de la higiene». Quitarse los zapatos antes de entrar en casas y apartamentos, como en otros países de Asia, es algo natural. También puede ocurrir que en palacios, museos, restaurantes y posadas debas dejar tus zapatos en la entrada. A veces ofrecen zapatillas como reemplazo, otras veces puedes usar tus propios calcetines. Para evitar situaciones incómodas, es recomendable verificar previamente si los calcetines están libres de manchas, agujeros y olores. Puedes dejar los zapatos fuera con tranquilidad hasta volver a por ellos.

En Japón el robo no es motivo de preocupación; es considerado uno de los destinos más seguros del mundo.

2.- Inodoros de alta tecnología con sus complicaciones

La higiene continúa incluso en los baños: todo está ejemplarmente limpio, incluso los baños públicos. A menudo, te encontrarás con inodoros de alta tecnología que cuentan con asientos calefactados y una variedad de botones extraños con instrucciones en japonés y símbolos estilizados. Esto puede confundir a quienes no están familiarizados con el funcionamiento y los símbolos. Las funciones de los chorros se utilizan, independientemente del género, en posición sentada. Los efectos de pulverización, ya sean calientes o fríos, apuntan a las áreas más íntimas.

 

Hinako Inafuku
Hinako Inafuku dice: cuidado, no esta bien visto mostrar afecto en público

3.- Sin demostraciones de cariño

Los abrazos y cogerse de la mano pueden ser aceptables en casos aislados, pero está mal visto intercambiar muestras de cariño en público. Besarse como pareja delante de otras personas no se les pasaría por la cabeza a los japoneses. «Me avergonzaría», dice Hinako Inafuku, que trabaja en la oficina de turismo de la prefectura más meridional de Okinawa.

Para encuentros íntimos y demostraciones de afecto más discretas, existen los «Love Hotels», que demuestran que, a pesar de las apariencias, los japoneses están lejos de ser conservadores. Estos lugares son frecuentados incluso por parejas casadas, aunque no necesariamente entre sí. Los «Love Hotels» también están abiertos a extranjeros.

4.- ¿No hay cama, o qué?

Hablando de alojamientos. Quienes se hospedan en ciertos hoteles rurales o en las llamadas posadas «Minshuku», al entrar a la habitación se sorprenderán y se preguntarán: ¿Dónde está la cama? Respuesta: No hay cama. Ni siquiera hace falta preguntar. Se duerme sobre colchones futón en el suelo, que está cubierto con esterillas de tatami (de paja de arroz).

5.- Inclinarse con respeto

Ya sea para saludar o despedirse, expresar agradecimiento o disculparse, ya sea en ceremonias o incluso para entrar en un pabellón de karate: es una costumbre inclinarse. Esto no tiene nada que ver con sumisión, sino con respeto. Regla general: Cuanto más profunda sea la inclinación, mayor será el respeto.

6.- Nada de propinas

Esto alegrará a los ahorradores: en Japón no se da propina. Todas esas sonrisas amigables, el servicio y la hospitalidad no tienen motivaciones monetarias. De hecho, dejar propina podría incluso considerarse ofensivo.

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Gato samurai
Puede que uno piense que los japoneses son extraños cuando ven a alguien en Tokio vistiendo un atuendo de samurái también para el gato, pero desde la perspectiva japonesa, los extranjeros también son considerados extraños.